martes, 11 de agosto de 2015

Taller de redacción



Texto 1: A continuación aparecen desordenadas una serie de ideas tomadas de un reportaje aparecido en el diario El País. Redacte un texto en que aparezcan todas ellas debidamente ordenadas y conectadas. (Es posible que se deba añadir alguna idea nueva).

Solución:

Periódicas erupciones volcánicas ocurridas durante decenas de años inyectaron grandes cantidades de monóxido de carbono en el aire y dieron lugar a un cambio atmosférico. También un meteorito gigantesco causo olas gigantes, calentamiento en la tierra, lluvia acida y fuegos de enorme extensión. El cual su potencias seria aproximadamente diez millones de veces mayor que la explosión de todo un arsenal nuclear mundial.

El meteorito tendrá unos diez mil kilómetros de diámetro y produjo un cráter de unos 190 kilómetros de diámetro. Por lo tanto esta catástrofe natural tuvo como consecuencia la extinción de la mayor parte de la vida existente en aquella época. En donde los dinosaurios desaparecieron de la tierra hace 65 millones de años. Y después de mucho tiempo se han encontrado muestras del impacto de un meteorito en la península de Yucatán.

Pascual, J.A. (2000), Argumento, Santillana, Madrid.


Texto 2: párrafo redactado teniendo en cuenta la primera oración. Es decir, se debe iniciar con la misma idea, ya sea un cuento o un texto expositivo de dos párrafos y debe terminar con la idea también dada.

Solución:

Al ver esto, el hombre salió corriendo, solo quería huir, se detuvo un instante quería saber toda la verdad, ya que encontró pruebas veraces de que su esposa le era infiel. Decidió revisar su correo electrónico para conocer desde hace cuánto mantenía esa relación clandestina. Y al ver el nombre del remitente de aquellas conversaciones era su compañero de trabajo y en donde había mensajes muy comprometidas desde hace dos años.

Acostado en su cama, no podía hacer otra cosa que mirar hacia su interior en busca de una respuesta, luego comprendió que no era posible explicar lo sucedido. Sus pensamientos se fueron disipando poco a poco, hasta que el sueño gano la partida.

martes, 4 de agosto de 2015

Superestructura


Morir de belleza
Editorial "El Tiempo" 10-04-05



Tesis: La obsesión por la esbeltez ha llevado a miles de jóvenes colombianas a caer presas de la anorexia y la bulimia. Una enfermedad que afecta a princesas y a proletarias.  

Introducción: Si Alberto Giacometti, el famoso escultor suizo de principios de siglo XX, se asomara por nuestro país y descubriera que se impuso su concepción de la figura humana, en formas altas y tan delgadas que parecen siempre a punto de desaparecer, se aterraría. Y no solo porque la vida termine imitando al arte, sino por la absurda razón que se esconde tras esta concepción. Que no es una abstracción artística, como en el caso de las esbeltas esculturas de Giacometti, sino el dictado de un perverso estereotipo cultural y consumista. El de la belleza, las pasarelas, las cirugías y la moda, que hace presa en jóvenes adolescentes.

Desarrollo: Casos recientes y tan dolorosos como el de Terri Schiavo, que murió a los 41 años luego de pasar 15 en cama como un vegetal, o de la hermosa modelo antioqueña Valentina Fernández, que no cumplió los 22, encendieron del todo las alarmas. Y es que, en Colombia, los pocos estudios que se han hecho respecto al tema de los llamados trastornos de la conducta alimentaria (TCA) arrojaron el preocupante dato de que nuestros índices de mujeres jóvenes entre los 14 y los 22 años, de estratos medio alto y alto, que los padecen, son significativamente mayores que los de los países desarrollados. Solo en Medellín, según un estudio de la Universidad de Antioquia, el porcentaje de niñas que padecen esta enfermedad es tres veces superior a la media del mundo, que ha visto "desfilar" bellezas anoréxicas como la modelo Kate Moss, Lady Di, la reina Victoria de Suecia o Letizia, la próxima reina de España, quien a pesar de negarlo guarda un figura en exceso escuálida.

Los TCA son enfermedades en las que el paciente tiene de sí mismo una imagen corporal negativa, se obsesiona por el peso y convierte en epicentro de su vida la adquisición de una silueta a tono con sus delirios. A este grupo pertenece la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y los trastornos de la conducta alimentaria no especificados (NOES). El estudio en Antioquia, liderado por la psiquiatra Lucrecia Ramírez, esposa del alcalde de Medellín, encuestó a 972 colegialas de secundaria y encontró que al 77 por ciento de ellas les aterra la idea de ganar peso; el 41 por ciento padece de hartazgo; el 33 por ciento se siente culpable después de comer; el 16 por ciento siente que la comida controla su vida, y el 8 por ciento se induce a vomitarla. He ahí la dimensión del problema.

¿Qué ha ocurrido en un sector de la sociedad para que la obsesión por la belleza amenace la vida de las jóvenes? ¿Quién impulsa en las mentes maleables de los adolescentes que una figura casi esquelética, similar a la de las modelos de pasarelas europeas, es sinónimo de felicidad y exitoso proyecto de vida? Varios factores favorecen esta enfermiza tendencia. Para empezar, los paradigmas estéticos que divulgan muchos medios de comunicación, que equiparan la delgadez extrema con elegancia y hermosura, lo que fuerza en las jóvenes un patrón para imitar.

También las agencias de modelaje y los concursos de belleza se encargan de apuntalar estos patrones, al desechar a las candidatas que superen ciertas tallas. Ninguno de estos "jueces" -revistas, agencias y concursos- se detiene a pensar en las consecuencias sociales de sus pautas de belleza femenina. A todo lo anterior se suma una floreciente industria, la de los centros de estética, que operan sin control en el país y apoyan los nefastos estereotipos con cirugías a menudo cuestionables, al tiempo que comercializan peligrosos fármacos supuestamente adelgazantes. Terri Schiavo y Valentina Fernández son dos ejemplos lamentables de los extremos a los que puede conducir la obsesión por el perfil.

Parte de la responsabilidad debe atribuirse a quienes crean los paradigmas y a quienes ofrecen maneras artificiales de alcanzarlos. Pero también cabe preguntarse qué están haciendo los padres de familia frente al problema y con qué armas cuenta la sociedad para educar a las jóvenes respecto de un mal que ha dejado de ser asunto de niñas bonitas de alta sociedad y se extiende por todas las clases.

La muerte de Valentina hizo que algunos medios de comunicación reaccionaran y recientemente Colombia Moda anunció que no aceptará niñas enfermas en sus pasarelas. Saludable actitud, pero no basta con ello. Quienes manejan el mundo de la pasarela deben entender que los TCA son enfermedades de nefastas consecuencias en las vidas de quienes las contraen. Y es preciso, además, que las autoridades de la salud tomen cartas con campañas educativas sobre un problema que adquiere contornos sociales cada vez más preocupantes.

Conclusión: En el fondo, como en casi todo, se trata de un problema educativo. Hace falta repetir que no existe un solo ideal de belleza humana. Que, como lo demuestra la historia del arte, la belleza física está presente en una amplia gama de figuras y perfiles. Tan atractiva puede ser una pálida y alta rubia boreal como una mulata rellenita y vivaracha.

La hermosura exterior es apenas una parte, a veces la menos importante, del ser humano. Hay muchos otros rasgos fundamentales para triunfar en la vida, para la felicidad personal y para el éxito social, que no dependen de la balanza de pesos. Como escribió Henry David Thoreau, aquel hombre que una vez se refugió en los bosques para buscar su propio ser: "La belleza no está aquí ni allá, ni en Roma ni en Atenas, sino dondequiera que encontremos un espíritu admirable".